Liverpool aplastó mentalmente al Arsenal


 El conjunto de Klopp, mediante una presión asfixiante y su buen dominio de balón dejó sin chances a los Londinenses.




 Desde el comienzo, Liverpool mostró su habitual intensidad cuando no tiene la pelota y no dejaba jugar al Arsenal. Los de Unai Emery insistían en salir jugando, pero casi ninguna vez lograban superar la presión del rival, por lo que debían dividir el balón en largo o le propiciaban un mal rechazo.
 El último campeón de la Champions League utilizaba esta presión como su arma mas letal y se paraba todo el tiempo en campo contrario. Desde allí también conducía, con Van Dijk o Matip, para buscar pases entre líneas. Y aquí, quizás se vio la única falencia del Liverpool: La creatividad en espacios reducidos.
 Arsenal se replegaba y dejaba espacio en los laterales, por lo que a los de Klopp se les complicaba ingresar al área y sus jugadas terminaban siempre con disparos o centros intrascendentes.
 Mientras Liverpool, a pesar de dominar, no llegaba con peligro, Arsenal cuando recuperaba, apostaba a las corridas individuales de sus veloces delanteros que, muchas veces perdían por inferioridad numérica. Pero la clave era encontrarlo con poca gente en defensiva a los de Klopp. Y así fue como Pépé tuvo algunas chances claras de abrir el marcador para los Gunners.
 Pero la apertura del marcador llegó en el minuto 20, cuando Matip tras un corner, conectó con la cabeza hacia el arco y ponía el merecido 1 a 0 para el Liverpool.
 Tras el gol, Arsenal empezó a dejar huecos en la zona defensiva, pero así se marcharon al descanso.
 En el inicio de la segunda mitad, David Luiz hizo un tonto penal y terminó con las aspiraciones del Arsenal. Salah convirtió el 2 a 0 y le echó a perder al conjunto de Emery toda la resistencia empleada hasta allí.
 De acá en más, Arsenal fue una consecución de errores que terminaron por liquidar el partido en favor de Liverpool. Unos minutos después, Salah, con una jugada magistral dejó en el camino a David Luiz y se marchó a toda velocidad hacia la portería, abrió su pie izquierdo y colocó la pelota un palo. Golazo para cerrar la paliza mental que le estaban dando el conjunto de Londres.
 Liverpool exhibía su máximo esplendor otra vez, su presión como arma asfixiante para su rival, pero esta vez le sumaban la posesión, y marcaba los ritmos del partido.
 Arsenal se mostraba cada vez con mas desconfianza y los errores crecían, sus intentos de ataque morían en la impotencia de sus jugadores, que no podían superar a Van Dijk y compañía.
 Cerca del final, con el ingreso de Lucas Torreira, y con un partido que ya estaba terminado, el Arsenal encontró el descuento mediante un poco de ímpetu y vergüenza.
 Fue 3 a 1 para los de Anfield, pero con paliza mental a su rival, y los de Klopp de dejan demostrar su gran poderío.

Foto: @LFC

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